MATCH POINTDir: Woody Allen. Prot: Jonathan Rhys Meyers, Alexander Armstrong, Paul Kaye, Matthew Goode, Brian Cox, Penelope Wilton, Emily Mortimer.
La historia, armada en el contexto de la upper class británica, busca mostrar una suerte de aspiración que dos estadounidenses tienen por la cúpula alta de la idiosincrasia británica. Lujos, poder, cócteles, cultura y por cierto la lujuria, son las cosas comunes de una sociedad que no escatima en gastos para darse gustos. Allen pone en el medio de este paisaje a dos personajes que “ensucian” la moderna tranquilidad que conforta a las familias de la elite: Chris Wilton (Rhys Meyers) y Nola (el punto alto en actuaciones, interpretada por Scarlett Johansson), los únicos estadounidenses del filme y los dos más bellos especimenes del largometraje. Ambos están ahí luego de vidas desgraciadas que nada tienen que ver con el universo inglés y aparentemente llegaron hasta Londres con el fin de iniciar sus propias historias de éxito y buenaventura, no como universitarios profesionales claro, ya que no tienen los estudios, pero sí como “allegados” sociales; uno es instructor de tenis y la otra es actriz (al menos intenta serlo).
Los dos protagonistas gozan de excelente apariencia y eso parece abrirles puertas sin mucho problema. El asunto es que se toparon, en alguna extraña coincidencia, en Inglaterra y lo inevitable es que al niño pobre que ahora es rico y que le apetece seducir a la clase alta, siente una innegable pasión por la niña pobre que llegó a mezclarse con los ricos. ¿Por qué?, ¿porque es irresistiblemente bella?, ¿por despecho? o ¿es por la competitividad innata de Chris? Todas parecen ser respuestas correctas, pero la razón más acertada es que lo que hace Chris es prolongar una patología que posee, que no identifica muy bien y que contagia, incluso, al largometraje: un exagerado egoísmo, que no le permite preocuparse por nadie más que por sí mismo y por su incontrolable apetito hedonista.
Esta no es una película típicamente Allen, de hecho parece más un filme de los hermanos Coen, donde hay un crimen que huele a perfecto y un cinismo evidente en todos lados. Además, como en las tragedias de Shakespeare, la culpa y el remordimiento parecen ser cosas con las que las personas pueden dormir tranquilas, al menos después de un corto tiempo de purga (que puede durar un recorrido en taxi). La premisa del filme, que es anunciada al inicio, habla sobre la suerte y de cómo ésta afecta a las personas, incluso por sobre sus aptitudes, pero lo cierto es que lejos de eso, lo que el director construye con pinzas, ya que en Match Point cada escena y diálogo están cortados con precisión quirúrgica, es un retrato sobre el mal, y de cómo actúa sobre distintas capas del árbol familiar.
El único personaje que aporta alguna bondad es el de la mujer de Chris, Chloe, que sólo desea un hijo de su hombre como cualquier esposa devota y todas sus fuerzas están puestas en ello. Por otro lado, el antagonista del filme es la verdad, el temor a ser descubierto, y da la impresión de que los personajes de Nola y Chris parecen ser juguetes de los hijos de la aristocracia, los cachorros que pueden costearse para ser felices. Match Point es una película sobre la amoralidad, el egoísmo y la vileza, todo contado en palabras sofisticadas, de labios gruesos y sin conclusiones, sólo feas y abundantes revelaciones. Notable.
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